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Caracas 03/10/26.- Esté tres de octubre 2026. Se cumplirán nueve meses de la
violación del espacio aéreo venezolano y del inicio de la gestación de un
cambio de paradigmas en el estancado reino de Maduro, Psuv y compañía, (Venezuela
perdió
el 80% de su tamaño entre 2013 y 2020 en la peor crisis registrada en un
país sin guerra.), a un giro de ciento ochenta grados, (180°), del autoritarismo cerrado anticapitalista y
antioccidental, al gato que caza ratones, al país de libre mercado y a la
libertad, de Karl Marx a Friedrich Hayek y Milton Friedman, al capitalismo
liberal y al ingreso por fin al siglo XXI, pasar a la estabilización económica,
a la eliminación del control de cambio y evitar la emisión permanente de dinero
inorgánico (Inflación). O por lo menos esto es lo que se esperaba.
Han pasado 98 años, casi un siglo de retroceso. De la
Venezuela del 1928 (Juan Vicente Gómez y John Calvin
Coolidge (EEUU:
1923-1929), del
Tirano Liberal, según Manuel Caballero), a la Venezuela “Neoliberal” de Delcy
Rodríguez (2026) y Donald Trump (2025-2029), no se trata de un simple
intercambio político, de cambios nominales, de roles, sino de un profundo giro
pragmático fundamentado en intereses económicos y geopolíticos,
ciertamente ante la incapacidad del gigante filántropico fofo, del estado
fallido, cualquier tímido avance merece aplausos. Washington ha priorizado el control
energético, la estabilidad material (economía) que resolver los
déficits institucionales, el obligado cambio político en la nación caribeña,
permitiendo que la nueva apertura (legislación) petrolera facilite a las
empresas operar mediante importantes acuerdos comerciales.
Este acercamiento busca evitar la incertidumbre que
generaría una transición democrática inmediata o el ascenso de las figuras
modernizadoras, las cuales en las elecciones presidenciales del 28 de julio
2024, obtuvieron una importante victoria comicial. Con el fin de blindar sus
intereses geoestratégicos, contener las crisis migratorias y el aumento de la
pobreza crítica, Estados Unidos ha respaldado al Rodrigato como una
interlocutora previsible a cambio de garantías de gobernabilidad. En consecuencia, este
modelo transaccional margina sistemáticamente a líderes no convencionales como
María Corina Machado, consolidando un esquema donde la potencial rentabilidad
económica prevalece sobre las necesarias exigencias
democráticas.
Los problemas en Venezuela no se reducen ni se solucionan con una mera
rotación o reordenamiento de los actores políticos, se requiere además transformaciones
sustanciales en las ideas que las sustentaran.
La dinámica
actual responde a un arreglo estructural y pragmático entre sectores
ultraconservadores de Washington y los coautores del desastre actual en Caracas
que va más allá de un simple intercambio de posiciones de liderazgo:
- La
administración de Donald Trump ha priorizado el acceso directo a los
recursos de oro, petróleo, e intenta blindar la seguridad necesaria de las
inversiones que potencialmente garantizaran el éxito del programa de
recuperación y estabilización económica. Una transición democrática
inmediata, el ascenso de figuras como María Corina Machado, es percibido
por algunos en la Casa Blanca como un factor que introduce incertidumbre
para incrementar las inversiones en Venezuela.
- La toma
de decisiones en EE. UU. ha favorecido la estabilidad material y la
previsibilidad en la gobernabilidad sobre la democracia procedimental a
corto plazo. El respaldo a Delcy Rodríguez se sustenta en su control
territorial y militar para evitar un posible vacío de poder caótico o
violento, a cambio de postergar la realización de elecciones competitivas.
- El poder
no se distribuye bajo principios de equilibrio o alternancia tradicional.
Se ha consolidado un esquema en el que la soberanía, los recursos
energéticos y la contención de crisis (como la migratoria) se intercambian
por el levantamiento de sanciones y el reconocimiento implícito de
legitimidad.
Por ello, cambiar
de puesto a las figuras, los cambios cosméticos, no resuelve el fondo del
asunto. Mientras este modelo transaccional siga resultando funcional y
rentable para las partes involucradas, el modelo mantendrá bloqueado el paso a
liderazgos alternativos, al margen del apoyo popular con el que cuenten y eso
nos llevar a la maldición de Sisifo en Venezuela, a la imposibilidad, por
ahora, de restituir la libertad y la democracia en nuestro país.
Angel Cacique: 0424-168.53.07. /@angelcacique / caciquecatia@gmail.com
En Venezuela: El
qué Vive de Ilusiones, generalmente. Muere en el Exilio.
La Libertad se
Conquista con trabajo, compromiso y Organización. Octubre 2026
